Efectos clínicos y anatomopatológicos
de las micotoxinas
en los animales

Exploramos de la mano de R. K. Asrani y Rakesh Kumar de la CSK Universidad Agrícola de Himachal Pradesh las manifestaciones clínicas y anatomopatológicas de la exposición a las principales micotoxinas que se encuentran contaminando las materias primas y los piensos.

R. K. Asrani y Rakesh Kumar

Departamento de Patología Veterinaria, Colegio de Ciencias Veterinarias y Animales Dr. G C Negi, CSK Universidad Agrícola de Himachal Pradesh, Palampur, Himachal Pradesh, India

Las micotoxinas son metabolitos secundarios nocivos producidos por hongos, que ocasionan importantes efectos perjudiciales para la salud de los seres humanos y los animales1. Son compuestos de bajo peso molecular que se sabe que son perjudiciales incluso en bajas concentraciones2.

Se estima que aproximadamente el 25% de los cultivos, incluidos los granos de cereales y las nueces, están frecuentemente contaminados con hongos3.

Las micotoxinas nocivas más frecuentes presentes en los alimentos y piensos son la aflatoxina B1 (AFB1), la ocratoxina A (OTA), los tricotecenos, toxinas HT-2 y T-2, la fumonisina B1 (FB1), la citrinina (CTN), la zearalenona (ZEN) y los alcaloides ergóticos.

Se ha documentado una distribución predominantemente marcada de fumonisinas, zearalenona y deoxinivalenol (DON) a nivel mundial4.

Los cereales pueden contaminarse en el campo o durante la cosecha, en el transporte, en el procesamiento o en el almacenamiento5,6. La tasa de contaminación de los cultivos con hongos se desencadena con mayor frecuencia por la estación de las lluvias7.

Entre los factores que facilitan la producción de micotoxinas en los productos contaminados se incluyen8:

  • El contenido de humedad (20-25%)
  • Temperatura ambiental (22-30ºC)
  • Composición de los alimentos
  • La humedad relativa del aire (70-90%)
  • Daños físicos a los cereales por las plagas
  • pH
  • Presencia de esporas de moho

Figura 1. Producción de micotoxinas y su presencia en la cadena alimentaria.

Las rutas comunes de entrada de micotoxinas en el cuerpo son:

El consumo directo de productos de origen vegetal contaminados (cereales, nueces, pan, etc.) y productos de origen animal (carne y productos cárnicos, leche, despojos, salchichas fermentadas, etc.)9,10.

El contacto dérmico y la inhalación no son rutas muy comunes, pero pueden actuar como un modo potencial de entrada en el organismo11.

Los efectos tóxicos nocivos de las micotoxinas dependen de11,12:

  • El tipo de micotoxina
  • La dosis introducida en el organismo
  • La duración de la exposición a las micotoxinas

Las micotoxinas son conocidas por producir varios efectos dañinos en los animales y los seres humanos. La clasificación de estas toxinas puede hacerse en función de su toxicidad13 y de los síntomas clínicos relacionados con los órganos afectados14.

Figura 2. Clasificación de las micotoxinas en función de su toxicidad.

Figura 3. Clasificación de las micotoxinas en base a las manifestaciones clínicas.

Tabla 1. Resumen de las diferentes micotoxinas y sus efectos tóxicos.

Efectos de la exposición a AFLATOXINAS

Los episodios de aflatoxicosis están asociados a la producción de aflatoxinas por parte de especies fúngicas comunes como Aspergillus flavus y A. parasiticus en productos alimenticios contaminados33.

En 1960, en el Reino Unido, se notificó el primer informe sobre mortalidad asociada a harina de cacahuete contaminada con aflatoxinas en pavos y aves de corral34.

La lista de aflatoxinas producidas por varias especies fúngicas incluye AFB1, AFB2, AFG1, AFG2 y AFM1.

De todas las aflatoxinas conocidas, la AFB1 es la más común y potente35.

Las aflatoxinas son muy estables y rara vez se destruyen tras el procesamiento36. Además, se sabe que los residuos de aflatoxinas también se excretan en la leche, los productos lácteos, la carne y los huevos33.

La AFB1 es reconocida por su potencial hepatotóxico, teratogénico, inmunotóxico y mutagénico, estando clasificada como carcinógeno del grupo 1 por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC)37, ya que provoca un carcinoma hepatocelular en los seres humanos.

El orden de gravedad de los efectos mutagénicos, inmunosupresores y cancerígenos de las aflatoxinas es:

AFB1> AFG1> AFB2>AFG233

La AFB1 provoca alteraciones del desarrollo junto con disfunciones del sistema inmunitario38.

Figura 4. Efectos nocivos de la AFB1.

Susceptibilidad de las especies a las aflatoxinas

Todas las especies animales son sensibles a la aflatoxicosis, pero los brotes suelen presentarse con más frecuencia entre los cerdos, el ganado vacuno y las ovejas39.

Las importantes pérdidas económicas, incluyendo la disminución de la tasa de crecimiento y de la productividad, suelen observarse en los animales de granja, en función de su susceptibilidad individual y de las especies afectadas40,41,42.

La exposición crónica a AFB1 en animales de granja puede provocar varias enfermedades, como disfunción hepática, función inmunitaria comprometida y susceptibilidad a varias enfermedades43,44,45,46,47,48.

  • Algunas especies, como los monos, los pollos y los ratones, han demostrado ser resistentes a la AFB149, mientras que el ganado vacuno, los caballos y las ovejas son bastante propensos a la toxicidad inducida por el AFB1.
  • Los animales más jóvenes son más susceptibles que los adultos y los animales mayores50.
  • Entre los animales acuáticos, se ha observado que la trucha es la más sensible a la toxicidad por AFB151.
  • Entre las aves de corral, el orden de sensibilidad es: patos > pavos> codorniz japonesa> pollos52.

Figura 5. Diagrama de flujo que indica el modo de acción de la aflatoxina B1.

 

Se puede observar dolor abdominal, vómitos y edema en las etapas agudas, mientras que el desarrollo del carcinoma hepatocelular es evidente en etapas posteriores56.

La taoxicidad inducida por AFB1 en ruminates conduce a:

  • Disminución de la motilidad ruminal
  • Disminución en la digestión celular y la producción de ácidos grasos
  • Descenso en la eficiencia alimentaria y secreción en leche a las 12 h de su consumo.

Aflatoxina M1

La aflatoxina M1 (AFM1) es un carcinógeno del grupo 1 (IARC) resultante de la biotransformación microbiana por hidroxilación dependiente de CYP1A2 a partir de AFB1.Se forman aductos nucleares y se secretan en leche y orina.

La concentración de AFM1 en la leche está condicionada por varios factores, como la duración de la lactancia y la producción de leche por parte del animal57.

Figura 6. Aflatoxins M1 en la cadena alimentaria.

Tabla 2. Límites admisibles de aflatoxinas consumo58,59.

Tabla 3. Efectos clínicos y anatomopatológicos de las aflatoxinas.

Imagen 1. Alteraciones patológicas graves asociadas a AFB1. Hígado de un conejo que muestra una hepatitis crónica junto con crecimiento tumoral.

Imagen 2. Microfotografías de alteraciones patológicas asociadas a AFB1 a. Hígado con hemorragias difusas junto con un área necrótica en los hepatocitos junto con deposición de hemosiderina (H&E*66). b. Hígado con hepatocitos hinchados con cambios hidrópicos (H&E*66). c. Hígado con fibrosis portal e hiperplasia del conducto biliar (H&E*33). d. Hígado con desplazamiento periférico del núcleo, dando un aspecto de anillo de sello que indica cambios grasos en los hepatocitos (H&E*66).

Efectos de la exposición a OCRATOXINA A

Aspergillus ochraceus, Auplopus carbonarius y Penicillium verrucosum son las especies fúngicas más comunes asociadas a la producción de ocratoxinas en granos contaminados, alimentos crudos y cocidos y bebidas (café, frijoles y vino).

Aspergillus ochraceus y Penicillium verrucosum son los hongos más potentes responsables de la producción de ocratoxina A (OTA) en las regiones tropicales y templadas, respectivamente.

Esta micotoxina fue reportada por primera vez en harina de maíz contaminada72 y se considera la micotoxina más común y potente producida por estos hongos73.

La OTA es fácilmente conocida por ser nefrotóxica, cancerígena, inmunosupresora, teratogénica y genotóxica para los animales74,75,76. Además, se ha descubierto que también produce carcinoma hepatocelular, aparte de las propiedades nefrotóxicas, de forma dosis dependiente77.

Los cerdos y las aves de corral son más sensibles a la toxicidad inducida por OTA.

Los rumiantes suelen ser resistentes, ya que la OTA es degradada por la microflora ruminal a metabolitos menos tóxicos como la OTAα78.

Algunos investigadores han demostrado la secreción de OTA en leche materna, lo que significa que puede suponer una grave amenaza para los recién nacidos a través de la lactancia79.

Figura 7. Diagrama de flujo que muestra el mecanismo de acción de la OTA en las células tubulares del riñón80,81,82.

Tabla 4. Límites admisibles de OTA.

Tabla 5. Efectos clínicos y anatomopatológicos de las ocratoxinas.

Imagen 3. Alteraciones patológicas graves asociadas a OTA. a. Riñones de codorniz japonesa hinchados y pálidos tras la administración de ocratoxina A en la dieta (derecha) en comparación con los riñones del lado izquierdo. b. Aspecto arrugado de las plumas de una codorniz japonesa tras la administración de la ocratoxina A.

Imagen 4. Microfotografía de las alteraciones patológicas asociadas a la OTA. Riñón con acumulación de tejido fibroso en el tejido intersticial, ocasionando atrofia de los túbulos renales por toxicidad inducida por OTA (H&E*66).

Efectos de la exposición a FUMONISINAS

Las fumonisinas son producidas por especies de hongos como Fusarium verticillioides y F. proliferatum, y con frecuencia se ven en el maíz, dándole un aspecto blanquecino99.

Las variantes más comunes de fumonisinas incluyen la fumonisina A y la fumonisina B (B1, B2, B3 y B1 hidrolizada), y entre ellas la fumonisina B1 es la más común y potente100.

La toxicidad asociada a las fumonisinas se describió por primera vez en 1980 como causa de la leucoencefalomalacia equina (ELEM) y el edema pulmonar porcino (EPP) en los Estados Unidos, y del cáncer de esófago en África.

Estas micotoxinas causan neurotoxicidad, hepatotoxicidad, toxicidad embrionaria y nefrotoxicidad en los animales101,102.

También se ha señalado que las fumonisinas causan leucoencefalomalacia en caballos, carcinoma hepatocelular en ratas y edema pulmonar en asociación con el hidrotórax en cerdos103, mientras que la IARC también ha documentado el potencial carcinógeno de las fumonisinas en los seres humanos104.

La producción de esta micotoxina es más probable cuando el contenido de humedad es < 19%.

Según JECFA, el límite máximo admisible de FB según el nivel de efecto no observable (NOEL) de 0,2 mg/kg pc/día con un factor de seguridad de 100 es de 2 μg/kg/día105.

Mecanismos de acción de las fumonisinas102:

  • Inhibición competitiva de la enzima ceramida sintasa
  • Estrés oxidativo y estrés del retículo endoplasmático
  • Modulación autofágica
  • Alteración de la metilación del ADN

Figura 8. Mecanismos de inhibición del metabolismo de los esfingolípidos.

Tabla 6. Efectos clínicos y anatomopatológicos de las fumonisinas.

Imagen 5. Alteraciones patológicas macroscópicas asociadas a FB1. a. Agrandamiento del hígado de una codorniz japonesa después de alimentarla con fumonisinas (FB1) durante 3 semanas a una dosis de 300 ppm. b. Agrandamiento del hígado (lado derecho) con la toxicidad por fumonisinas (FB1) en comparación con el hígado normal del lado izquierdo.

Imagen 6. Microfotografía de las alteraciones patológicas asociadas a FB1. Hígado de una codorniz japonesa que refleja los cambios necróticos junto con la infiltración heterófila mezclada con células mononucleares tras la administración de FB1 (H&E*330).

Efectos de la exposición a TRICOTECENOS

Los tricotecenos son metabolitos secundarios tóxicos producidos por Fusarium graminearum, Stachybotrys, Fusarium poae, Fusarium langsethiae, etc., que a menudo se encuentran contaminando el trigo, el maíz, la cebada y la avena mantenidos en condiciones ambientales húmedas.

La producción de estas micotoxinas se ve a menudo favorecida por las temperaturas ambientales (0-32ºC) con condiciones de humedad120, 121.

Las principales micotoxinas pertenecientes al grupo de los tricotecenos incluyen las toxinas tipo A (T-2) y tipo B (DON), y su potencial tóxico se debe a la presencia de un anillo de epóxido122.

Estos metabolitos tóxicos son bastante resistentes al procesamiento y sólo se destruyen a temperaturas superiores a 260ºC durante más de 30 min.

Efectos nocivos y límites admisibles de los tricotecenos

En cerdos, vacas, pollos y ratas, los tricotecenos dañan el hígado y el estómago123.

Por ello, la toxicidad de los tricotecenos en los animales de granja suele estar asociada a síntomas como vómitos, diarrea, anorexia, pérdida de peso y muerte124,125. Además, la mala absorción inducida por los tricotecenos en cerdos, aves de corral y ratas suele estar asociada con la necrosis de las vellosidades intestinales126,127.

Según la UE, el límite máximo para la presencia de DON en raciones para vacuno es de 5 mg/kg de ración, mientras que para los terneros es de alrededor de 1 mg/kg de pienso.

Figura 9. Mecanismos de acción de los tricotecenos20, 21, 22, 23.

En estudios realizados por Ingalls129 y Cote et al.130 no se observó ninguna variación marcada en la producción de leche cuando se administró DON a razón de 14 mg/kg durante 3 semanas y 66 mg/kg durante 5 días, respectivamente.

Basándonos en la presencia de enlaces éster-éter entre el C-4 y el C-15 en el C-12 podemos dividir los tricotecenos en 2 tipos: macrocíclicos y no macrocíclicos. Los tricotecenos no macrocíclicos se enumeran en la Tabla 7.

Tabla 7. Clasificación de los tricotecenos.

Los límites máximos admisibles de DON en la mayor parte del mundo se limitan a 0,75 mg/kg en la dieta humana y 1-5 mg/kg en las raciones para animales128.

Tabla 8. Efectos clínicos y anatomopatológicos de los tricotecenos.

Efectos de la exposición a ZEARALENONA

Las especies de hongos más comunes que participan en la producción de zearalenona (ZEN) incluyen Fusarium culmorum, F. cerealis y F. graminearum. Esta micotoxina se encuentra comúnmente en los granos de cereales en regiones templadas con clima cálido144,145 y puede permanecer estable a temperaturas de hasta 150˚C146.

La producción más alta de ZEN se registra a 25˚C con un 16% de contenido de humedad147.

Los cinco metabolitos principales de la ZEN son α-zearalenona (α-ZEN), β-zearalenona (β-ZEN), α-zearalenol (α-ZAL), β-zearalenol (β-ZAL) y zearalenol (ZON), teniendo la α-ZEN la mayor actividad estrogénica149,150.

La zearalenona es responsable de causar la podredumbre de la mazorca en el maíz y fusariosis de la espiga en trigo y cebada151, con efectos inmunotóxicos, genotóxicos, hepatotóxicos y hematotóxicos en los animales, así como un importante potencial nefrotóxico con capacidad para producir adenomas en la hipófisis152,153, 154, 155. Además, la ZEN está vinculada a trastornos reproductivos en los animales y al síndrome de hiperestrogenismo en los seres humanos156.

Tabla 9. Límites admisibles de zearalenona (ZEN).

Se estima que los cerdos son la especie más sensible a los trastornos reproductivos inducidos por ZEN en comparación con otros animales157.

  • Alrededor del 80-85% de la dosis oral de ZEN se absorbe eficientemente en los cerdos158.
  • La concentración de ZEN y α-ZEN en el fluido folicular de los cerdos es de 38,9 y 17,6 pg/ml, respectivamente159.
  • Se han registrado datos muy limitados sobre la foliculogénesis en los ovarios de los animales domésticos160, pero la ZEN muestra afinidad con los receptores de estrógeno en el útero, la glándula mamaria, el cerebro y los huesos, lo que refleja su potencial estrogénico161.

Figura 10. Mecanismo de acción de la ZEN.

Tabla 10. Efectos clínicos y anatomopatológicos de la zearalenona.

Efectos de la exposición a MONILFORMINA

Las fuentes fúngicas que intervienen en la producción de monilformina (MON) son Fusarium moniliforme, F proliferatum, F. avenaceum, F. subglutinans, F. tricinctum y Pencillium melanoconidium177 178,179,180.

Los granos de cereales contaminados y las plantas utilizadas para la preparación de ensilado son la principal fuente de producción de esta micotoxina.

La MON es cardiotóxica y hematotóxica181, con una toxicidad aguda comparable a la toxicidad por tricotecenos (T-2, HT-2)182,183. Se han registrado brotes mortales por MON en animales y estudios experimentales en aves y ratas han demostrado sus posibles efectos patológicos184,185,186.

Figura 11. Mecanismos de acción de MON187, 188.

Efectos clínicos y anatomopatológicos de la moniliformina

En aves y roedores de laboratorio se observan hemorragias intestinales en los casos agudos, mientras que las hemorragias cardíacas son lesiones típicas en los casos subagudos y crónicos de toxicidad del MON189.

  • En uno de los estudios de toxicidad subaguda realizados por Jonsson et al.190 se pusieron de manifiesto hemorragias intestinales con congestión pulmonar en ratas, sin otras lesiones específicas en otros órganos.
  • También se ha documentado en estudios anteriores una cardiomiopatía caracterizada por cambios necróticos y degenerativos en el corazón, con hipertrofia de las fibras musculares que provocan paro cardíaco en codornices alimentadas con MON a dosis de 100 ppm191.

Imagen 7. Alteraciones patológicas graves asociadas a la MON. Codorniz japonesa mostrando redondeo y dilatación del corazón (lado derecho) tras la administración de MON a una dosis de 110 ppm durante 3 semanas; el lado izquierdo muestra un corazón normal.

Imagen 8. Microfotografías de alteraciones patológicas asociadas a MON. a. Corazón de una codorniz japonesa que muestra la hipertrofia de las fibras del músculo cardíaco tras la administración de MON (H&E*132). b. Penachos glomerulares ocupados por cristales de ácido úrico en forma de aguja asociados a la toxicidad inducida por MON (H&E*66).

Toxicidad asociada a múltiples
MICOTOXINAS

En condiciones de campo, lo más común es encontrar materias primas contaminadas con una o más micotoxinas, con variaciones en los síntomas asociados a la exposición, ya que la combinación de estas toxinas puede implicar diferentes tipos de interacciones, como efectos sinérgicos, aditivos o antagónicos, como se muestran en la Tabla 11.

Tabla 11. Efectos tóxicos combinados de varias micotoxinas.

CONCLUSIONES

Las micotoxinas son metabolitos muy dañinos conocidos por contaminar los alimentos y están implicadas en varias alteraciones clínicas y patológicas en los seres humanos y los animales.

Niveles excesivos de micotoxinas pueden resultar peligrosos para la salud de los animales directamente y, a través de los productos animales, para los seres humanos.

Aunque en muchos de los países los límites admisibles para diversas micotoxinas están estandarizados, muchas regiones en desarrollo de todo el mundo aún necesitan que se establezcan minuciosamente esas normas con un seguimiento estricto para reducir los niveles de micotoxinas en la cadena alimentaria.

Es de suma importancia prevenir la contaminación fúngica de los productos alimenticios, proporcionando cultivos o productos animales de alta calidad con estrategias controladas de almacenamiento, cosecha y distribución.

El control regular de los alimentos, piensos, etc. mediante la aplicación de pautas y normas de seguridad adecuadas, sin duda, ayudará a limitar la contaminación por hongos.

A fin de limitar la producción de micotoxinas, se proponen varias estrategias que son seguidas constantemente por diversos organismos y órganos reguladores. En el presente escenario, para minimizar la producción de micotoxinas durante la elaboración de materias primas y productos alimenticios finales para uso animal o humano, los principios básicos que deben seguirse incluyen:

  •  Buenas prácticas agrícolas (BPA)
  •  Buenas Prácticas de Manufactura (BPM)
  •  Sistema de Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control (APPCC)

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