Micotoxinas
¿Cómo llegan a los
piensos para acuicultura?

Exploramos, de la mano del Dr. Rui Alexandre Gonçalves, cuáles son las brechas que deben ser abordadas para mejorar la gestión del riesgo de micotoxinas en la acuicultura.

Dr. Rui Alexandre Gonçalves

Experto en acuicultura y micotoxinas
Desarrollador de Negocios Acuícolas – Lucta S.A.
División de Innovación – Aditivos para piensos
Parque de Investigación de la UAB, Bellaterra, Barcelona, España

La concientización sobre los problemas relacionados con las micotoxinas en la industria acuícola ha ido en aumento, acentuada por la sustitución de ingredientes de origen marino (Gonçalves et al., 2018; Tacon et al., 2011).

Tradicionalmente, la inclusión de pequeñas cantidades de materias primas de origen vegetal ha hecho pensar que las micotoxinas no han sido un problema relevante en la acuicultura y que la mayoría de los problemas relacionados con las micotoxinas, sólo se debían a las malas condiciones de almacenamiento, por ejemplo, la contaminación por aflatoxinas, pero esto no es del todo cierto.

Las micotoxinas son metabolitos secundarios producidos por algunos hongos (Hussein y Brasel, 2001), siendo habitual que aparezcan en productos agrícolas (antes y/o después de la cosecha), incluidos los piensos terminados.

Desde el punto de vista químico, las micotoxinas tienen un bajo peso molecular y presentan una amplia variedad de estructuras (Mallmann y Dilkin, 2007). Esta variabilidad es responsable de los diversos efectos biológicos asociados a las micotoxinas.

A pesar de estar identificados categóricamente como indeseables para la mayoría de las especies animales, la ocurrencia de micotoxinas, al menos en condiciones de campo, no es completamente evitable incluso cuando se utilizan buenas prácticas de fabricación.

Dado que las micotoxinas se encuentran principalmente en los productos agrícolas, la tendencia a sustituir las proteínas de origen animal, como la harina de pescado, por fuentes de proteínas vegetales, ha aumentado el riesgo de contaminación por micotoxinas en los alimentos para acuicultura.

En general, las harinas de origen vegetal son conocidas por su contenido natural en factores antinutricionales (ANFs), como cianógenos, saponinas, taninos, etc., que son perjudiciales para los peces y los camarones (Krogdahl et al., 2010).

Aunque existen procesos que ayudan a la eliminación o inactivación de muchos de estos ANFs, no ocurre lo mismo con las micotoxinas, ya que son muy estables cuando se someten a condiciones de procesamiento (por ejemplo, alta temperatura y presión) (Cheli et al., 2013).

¡No todas las harinas de origen vegetal son iguales!

La dificultad para comprender el riesgo de contaminación con micotoxinas en los piensos terminados para acuicultura, está relacionada con la diversidad de especies acuícolas. Para la mayoría de las especies, la selección de las harinas vegetales depende de una combinación de factores (Davis y Sookying, 2009; Gatlin et al., 2007; Krogdahl et al., 2010):

  • Disponibilidad en el mercado local.
  • El costo.
  • El perfil nutricional de la harina proteica (contenido y niveles de factores antinutricionales).

Sin embargo, dependiendo de la especie y de la región de producción, la evaluación de la contaminación por micotoxinas puede no ser una práctica habitual en la industria acuícola, por lo que resulta difícil comprender el riesgo de contaminación de ciertos productos vegetales, especialmente los utilizados localmente.

Además, el cambio climático y el comercio mundial de productos primarios también contribuyen a la dificultad para predecir el riesgo de contaminación por micotoxinas en los piensos acabados para acuicultura.

En algunos países, la contaminación por micotoxinas se considera una cuestión estrictamente estacional. Sin embargo, la creciente globalización del comercio y la incorporación de materias primas importadas en los alimentos acuícolas, expone a la industria al riesgo de micotoxinas que pueden no ser comunes para la región.

Cuando las harinas de origen vegetal son demasiado caras

La creciente preocupación por el coste y la sostenibilidad del uso de ingredientes de origen marino para los piensos acuícolas ha fomentado el uso de proteínas vegetales. Sin embargo, en los últimos tiempos, el coste de las materias primas de origen vegetal ha empezado a aumentar, en parte debido a la mayor demanda de consumo de especies humanas y ganaderas y a los problemas de producción asociados a la sostenibilidad de ciertas materias primas vegetales.

En consecuencia, el volumen y la calidad de los materiales vegetales asequibles disponibles para la alimentación animal han disminuido.

Los fabricantes de piensos para acuicultura se ven obligados a aumentar el precio de los piensos para acuicultura o a intentar utilizar fuentes alternativas de harinas de origen vegetal.

Las presiones económicas pueden llevar a la utilización de materias primas de menor calidad, lo que puede aumentar el riesgo de contaminación con una o más micotoxinas.

Alternativamente, se podrían utilizar subproductos e ingredientes procesados, pero se sabe que tienen mayores niveles de micotoxinas, ya que la mayoría de las micotoxinas no se destruyen durante el procesamiento de las materias primas o los piensos (Gonçalves et al., 2017). Estas micotoxinas también pueden redistribuirse y concentrarse en ciertas fracciones de la molienda.

La falta de legislación relativa a la contaminación por micotoxinas para las especies acuícolas, también deja cierto margen para que los fabricantes de piensos utilicen materias primas que han sido rechazadas por el sector ganadero debido a la contaminación por micotoxinas y a una regulación más estricta.

En general, la contaminación de los piensos para acuicultura y los piensos de origen vegetal con micotoxinas es, a menudo, ignorada. En la actualidad, hay un creciente conocimiento sobre la contaminación por micotoxinas en los piensos e ingredientes destinados a ser utilizados en los alimentos para peces y camarones (Gonçalves et al., 2016; Gonçalves et al., 2017).

Sin embargo, todavía hay varias brechas que deben ser abordadas para entender cómo mejorar la gestión del riesgo de micotoxinas en la acuicultura.

Concienciación sobre los problemas relacionados con las micotoxinas en la industria acuícola

La concienciación sobre los problemas relacionados con las micotoxinas en la industria, ha crecido a medida que los fabricantes de piensos y los productores se han dado cuenta de la importancia de las micotoxinas y de su potencial para afectar a la producción. Sin embargo, la idea de que la mayoría de los problemas con las micotoxinas son el resultado de las malas condiciones de almacenamiento en la granja que conducen a la contaminación por aflatoxinas sigue estando muy arraigada en la industria acuícola.

Si bien es cierto que las malas condiciones de almacenamiento pueden promover el crecimiento de Aspergillus sp. y Penicillium sp., lo que en última instancia conduce a la producción de aflatoxinas y ocratoxina A en el pienso, la realidad es que la mayoría de las micotoxinas que se encuentran en los piensos acabados provienen de las materias primas utilizadas para producirlos.

Así lo demostraron Gonçalves et al., (2017), quienes encontraron que, en muestras asiáticas, la harina de soja, el trigo, el salvado de trigo, el maíz, la harina de gluten de maíz, la harina de colza/canola y el salvado de arroz estaban contaminados, principalmente, con micotoxinas de Fusarium (ZEN, DON y FB).

La única excepción fue la harina de semillas de algodón, que estaba contaminada principalmente con AF y toxinas de Fusarium (ZEN y DON) en cantidades considerables.

Las muestras de piensos acabados también estaban contaminadas principalmente con micotoxinas de Fusarium, lo que refleja el uso de harinas vegetales.

Los resultados mostrados por Gonçalves et al., (2017) confirman que la contaminación por micotoxinas encontrada en los piensos acabados está relacionada, principalmente, con las materias primas de origen vegetal utilizadas en su formulación, ya que los hongos Fusarium se encuentran generalmente en las muestras de campo y no en las de almacenamiento.

¡No se debe ignorar el riesgo de micotoxinas en las materias primas menos habituales!

Como ya se ha mencionado, las micotoxinas se encuentran principalmente en los productos agrícolas. Sin embargo, otras materias primas también pueden estar contaminadas con micotoxinas y no deben ser ignoradas.

En teoría, en condiciones adecuadas, cualquier materia prima puede ser un buen sustrato para el crecimiento de hongos y la producción de micotoxinas.

En realidad, se presta poca atención a otros productos básicos, además de los agrícolas.

Sin embargo, en el caso de la acuicultura, los subproductos de origen acuático (tanto de la pesca como de la acuicultura) representan un nivel de inclusión significativo en las fórmulas de los alimentos para acuicultura. Por lo tanto, también debe investigarse su posible contribución a la contaminación por micotoxinas.

Por ejemplo, la harina de cabeza de camarón es un importante subproducto de la industria del camarón.

La cabeza constituye entre el 34 y el 45% del camarón entero y, suponiendo que el 40% de los residuos y el 50% de la producción se procesen comercialmente, hay una enorme cantidad de subproductos disponibles.

Estos residuos son un valioso alimento para la acuicultura. La harina de camarón puede fabricarse secando el material directamente al sol o en un horno (Hertrampf y Piedad-Pascual, 2000).

En algunos países del sudeste asiático, la harina de pescado también puede producirse moliendo pequeños pescados secados al sol.

Teniendo en cuenta que la producción se realiza normalmente en pequeños lotes de pescado secado al sol en diferentes condiciones, cabe esperar una cierta variación en la calidad de la mercancía.

Si bien, no es un producto típico que se analice para detectar la presencia de micotoxinas, se sabe que su presencia es posible.

Esto es especialmente cierto en el caso de micotoxinas como la AF y la OTA, ya que son producidas por especies de Aspergillus sp. y Penicillium sp. que proliferan en condiciones de almacenamiento inadecuadas.

Mientras que es fácil entender la posible contaminación de los subproductos acuáticos con AF y OTA, ya que son micotoxinas de almacenamiento, es más difícil explicar completamente la presencia de toxinas menos comunes producidas por mohos Fusarium, que generalmente se asocian con las condiciones de campo y no con el almacenamiento.

Sin embargo, Fegan y Spring (2007) reportaron varias muestras de origen marino, desde harina de pescado hasta harina de camarón, contaminadas con micotoxinas producidas por Fusarium sp. (N=5, origen Asia; T-2= 60.186 ppb y ZEA= 72.036 ppb). Posteriormente, Gonçalves et al. (2017) obtuvieron muestras de pescado seco y harina de cabeza de camarón (SHM) contaminadas con fumonisinas (FB1 + FB2; pescado seco= 64 ppb; SHM= 24 ppb).

En realidad, es difícil comprender plenamente el origen de las micotoxinas de Fusarium en los subproductos de origen marino. Algunas cepas de Fusarium, concretamente F. oxysporum y F. solani, son conocidas y están bien descritas como patógenos oportunistas para peces y camarones (Hatai et al., 1986; Lightner, 1996; Ostland et al., 1987; Souheil et al., 1999).

Se desconoce, la capacidad de F. oxysporum o F. solani para producir toxinas, pero no se puede rechazar totalmente la posibilidad de que haya cepas acuáticas de Fusarium que produzcan estas micotoxinas y es necesario seguir investigando esta hipótesis.

Otra posible explicación de la presencia de toxinas de Fusarium en estos subproductos acuáticos puede deberse a su bioacumulación y al hecho de que no se destruyen durante el procesamiento.

Sin embargo, el tema de la bioacumulación de micotoxinas en productos acuícolas está poco documentado (Gonçalves et al., 2020).

Algunos comentarios finales

A pesar de los esfuerzos por controlar la contaminación fúngica, tanto en el campo como en el almacenamiento, se ha constatado una amplia contaminación por micotoxinas en las materias primas y en los piensos acabados. El tipo y la prevalencia de la contaminación por micotoxinas dependerá de:

  • El tipo de sustrato (tipo de harina vegetal y características del pienso acabado).
  • La zona geográfica.
  • Las condiciones climáticas estacionales y locales durante las etapas críticas de crecimiento de la planta o el almacenamiento.

Además de los productos agrícolas, no debe ignorarse el riesgo de contaminación por micotoxinas en otros subproductos acuáticos. A pesar de estar menos caracterizados en comparación con los productos agrícolas, algunas pruebas científicas apuntan a que estos productos son una posible fuente de micotoxinas.

Entre los factores que contribuyen a la presencia o producción de micotoxinas se encuentran las condiciones ambientales (temperatura, humedad) y ecológicas (ataques de insectos, daños físicos a las plantas y estrés general). Sin embargo, estos factores están a menudo fuera del control humano.

Las micotoxinas que aparecen en los productos de origen vegetal y/o en los subproductos acuáticos no se destruyen durante la mayoría de las operaciones de procesamiento.

En cambio, el procesamiento sí que afecta a la distribución de las micotoxinas, concentrándolas en fracciones que se utilizan habitualmente en la alimentación animal (subproductos vegetales; por ejemplo, harina de gluten de maíz, DDGS, etc.).

Varios autores han estudiado el destino de las micotoxinas durante el procesamiento de los cereales (clasificación, limpieza, molienda y procesos térmicos). Sin embargo, su nivel en los piensos es variable y se ve afectado por varios factores:

  • El tipo de micotoxinas.
  • El nivel y el alcance de la contaminación fúngica.
  • La complejidad de la tecnología de transformación de los cereales.

Se recomienda que los productores de piensos para acuicultura y de la industria acuícola controlen regularmente los ingredientes de los piensos crudos y los piensos acabados para detectar la contaminación por micotoxinas, ya sea mediante pruebas rápidas in situ o a través de un laboratorio externo que pueda estar equipado con un equipo de detección más potente.

En los casos en que la calidad de los piensos se haya visto comprometida por las micotoxinas, se aconseja el uso de un desactivador de micotoxinas.



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