Amenazas silenciosas: Las micotoxinas y su impacto en la salud y la productividad de los animales de producción

La exposición crónica a micotoxinas reduce el rendimiento, debilita la inmunidad y aumenta el impacto de las enfermedades infecciosas.

Sabry El-khodary

Profesor de Medicina Interna y Vicedecano de Estudios de Posgrado y Asuntos de Investigación, Facultad de Medicina Veterinaria, Universidad de Mansoura, Mansoura 35516, Egipto

Las micotoxinas son contaminantes silenciosos, pero devastadores, presentes en los piensos para animales, que provocan problemas crónicos de salud, reducción de la productividad y cuantiosas pérdidas económicas en los sistemas de producción ganadera de todo el mundo.

Su impacto incluye inmunosupresión, trastornos reproductivos y alteración del crecimiento, lo que las convierte en una de las amenazas ocultas más importantes para la salud de los animales de producción (Thambugala et al., 2025).

Los principales cultivos (maíz, cacahuete, trigo, arroz, sorgo y frutos secos) y sus productos derivados constituyen las principales fuentes de micotoxinas (Akinmoladun et al., 2025b; Saju and Dhanapal, 2025).

Las condiciones ambientales (temperatura y humedad), los daños causados por insectos o daños mecánicos y las prácticas inadecuadas de almacenamiento favorecen el crecimiento de los hongos y la producción de micotoxinas (Authority et al., 2024).

La ingestión es la principal vía de exposición, mientras que la inhalación de polvo o esporas y el contacto dérmico representan vías adicionales de exposición. La exposición secundaria también puede producirse a través de productos de origen animal contaminados (Muñoz-Solano et al., 2024).

Por qué las micotoxinas son una amenaza silenciosa para los animales de producción

Son invisibles, inodoras e insípidas

Las micotoxinas son invisibles, inodoras, insípidas, químicamente estables y resistentes al calor y a las condiciones convencionales de almacenamiento.

A diferencia del crecimiento de mohos, que los ganaderos pueden detectar ocasionalmente de forma visual o por el olor, las micotoxinas no dejan ningún rastro sensorial en los piensos contaminados (Cinar and Onbaşı, 2020).

Como consecuencia, los animales pueden consumir dosis tóxicas día tras día sin mostrar ninguna señal de alerta.

El rechazo del pienso solo se observa de forma consistente cuando las concentraciones de deoxinivalenol (DON) son muy elevadas.

A niveles bajos de exposición crónica, los animales continúan consumiendo pienso contaminado sin presentar cambios apreciables en su comportamiento, lo que da lugar a una ingesta continua de micotoxinas con cada comida (Hou et al., 2023; Pestka, 2007).

Los efectos subclínicos son la norma, no la excepción

Esta es la principal razón por la que las micotoxinas se consideran una amenaza «silenciosa».

La inmensa mayoría de las exposiciones reales a micotoxinas en la producción animal comercial implican concentraciones bajas y crónicas que permanecen por debajo del umbral necesario para provocar una enfermedad clínica aguda (Gupta, 2018).

En consecuencia, la micotoxicosis subclínica es extremadamente difícil de identificar, ya que las bajas concentraciones de micotoxinas presentes en los piensos a menudo no producen signos clínicos evidentes, a pesar de ocasionar importantes pérdidas económicas (Healey, 2025).

Estudios recientes han demostrado que la exposición subcrónica y crónica a bajas concentraciones de micotoxinas, especialmente en casos de co-contaminación, es mucho más frecuente que la exposición aguda y puede deteriorar progresivamente la salud animal con el paso del tiempo (Hunder et al., 1991).

Los signos clínicos son inespecíficos y simulan otras enfermedades

Cuando las micotoxinas producen signos clínicos observables, estos suelen ser inespecíficos.

La micotoxicosis se considera una de las principales amenazas toxicológicas que afectan a los animales de producción (Peles et al., 2019).

Los signos clínicos, como depresión, letargo, disminución del consumo de pienso, pelo áspero, diarrea y retraso del crecimiento, son indistinguibles de los asociados a deficiencias nutricionales, infecciones bacterianas o víricas, o enfermedades parasitarias (Fink-Gremmels, 2008).

En consecuencia, la micotoxicosis rara vez se incluye entre los principales diagnósticos diferenciales, ya que el cuadro clínico no ofrece ninguna indicación específica de exposición a micotoxinas.

Un diagnóstico definitivo generalmente requiere:

Un alto índice de sospecha

+

Análisis laboratorial del pienso

+

Exclusión de otras posibles causas

Se trata de un proceso largo y costoso que, con frecuencia, no se lleva a cabo en condiciones de campo (Riet-Correa et al., 2013).

La inmunosupresión oculta la verdadera causa de la enfermedad

Quizá el efecto silencioso más insidioso de las micotoxinas sea su capacidad para comprometer el sistema inmunitario.

  • Las aflatoxinas suprimen la función de los macrófagos y la activación de los linfocitos T, debilitando las defensas inmunitarias (Saha Turna et al., 2024).
  • Las ocratoxinas alteran la función de los linfocitos B, reduciendo la producción de anticuerpos (Mubarik et al., 2025).
  • El deoxinivalenol (DON) induce estrés oxidativo y favorece la inflamación (Bai et al., 2021).
  • Las fumonisinas inhiben la proliferación de los linfocitos y alteran la producción de citocinas (Marin et al., 2007).
  • La zearalenona altera el equilibrio de las citocinas, dando lugar a inmunosupresión (Bulgaru et al., 2021).

En conjunto, estas micotoxinas aumentan la susceptibilidad a las enfermedades infecciosas, reducen la eficacia de las vacunas y pueden contribuir a la reactivación de infecciones crónicas.

La contaminación es invisible en todas las etapas de la cadena alimentaria

Las micotoxinas se producen durante el crecimiento de los hongos, pero, una vez formadas, persisten incluso después de que el propio hongo haya muerto (Perdoncini et al., 2019).

La mayoría de las micotoxinas son termoestables y no pueden destruirse fácilmente mediante el procesamiento convencional de los alimentos ni mediante los métodos habituales de cocinado (Bullerman and Bianchini, 2007).

En consecuencia, cuando las materias primas están contaminadas con micotoxinas reguladas y/o no reguladas, es probable que los productos finales también contengan estos contaminantes, ya que no se eliminan por completo durante el procesamiento térmico (Bullerman and Bianchini, 2007).

Incluso a temperaturas de horneado de 200–250 °C, determinadas micotoxinas, como la ocratoxina A y las aflatoxinas producidas por Aspergillus y Penicillium spp., pueden persistir debido a su elevada estabilidad térmica (Kabak, 2009).

Las micotoxinas “enmascaradas” son invisibles incluso para las pruebas de laboratorio

En respuesta a la infección fúngica y a la producción de micotoxinas, varias plantas cerealistas convierten las micotoxinas en metabolitos modificados, incluidos conjugados de azúcares conocidos como micotoxinas enmascaradas, cuya coocurrencia con sus compuestos originales en los cereales ha sido ampliamente documentada.

El deoxinivalenol-3-β-glucósido (DON-Glc) es la micotoxina enmascarada mejor caracterizada y se ha detectado en productos derivados del trigo en concentraciones de hasta el 30 % del nivel correspondiente de DON.

También se ha descrito la presencia de formas enmascaradas de otros tricotecenos, zearalenona y fumonisinas (Daud et al., 2020; Ekwomadu et al., 2021).

  • Los tricotecenos enmascarados y los conjugados de zearalenona escapan a la digestión y la absorción en el tracto gastrointestinal superior, pero son hidrolizados eficazmente por la microbiota intestinal en el intestino inferior.
  • Los glucósidos de zearalenona no se detectan en los análisis rutinarios, pero se hidrolizan durante la digestión, por lo que se considera que pueden contribuir a los casos de micotoxicosis (Zhang et al., 2020).
  • Las formas ligadas de las fumonisinas suelen encontrarse en cantidades iguales o incluso superiores a las de sus formas libres (Dall’Asta et al., 2013).

Los límites regulatorios se establecen para micotoxinas individuales, no para sus combinaciones

Los niveles máximos reglamentarios de micotoxinas en los piensos para animales se establecen para micotoxinas individuales, y no para combinaciones de varias micotoxinas.

Sin embargo, incluso las concentraciones subclínicas de varias micotoxinas pueden ejercer efectos aditivos o sinérgicos sobre las funciones metabólicas e inmunitarias, comprometiendo en última instancia el crecimiento y la productividad de los animales (Akinmoladun et al., 2025b).

En la Unión Europea, los niveles máximos permitidos se han establecido únicamente para las aflatoxinas, mientras que para la mayoría de las demás micotoxinas existen valores orientativos, pero no límites legalmente vinculantes (Verstraete, 2008).

Los animales expuestos a múltiples micotoxinas pueden experimentar una toxicidad mayor de la que cabría esperar por la exposición a cada micotoxina de forma individual.

Por ejemplo, la combinación de aflatoxina B1 (AFB1) y ocratoxina A (OTA) produce hepatotoxicidad y nefrotoxicidad sinérgicas (Qing et al., 2022), mientras que la cocontaminación con deoxinivalenol (DON) y zearalenona (ZEN, una micotoxina estrogénica derivada de Fusarium) exacerba la disfunción reproductiva e inmunitaria (Thapa et al., 2021).

Los efectos son retardados y acumulativos

A diferencia de la intoxicación aguda, en la que una única dosis elevada produce signos clínicos rápidos y evidentes, las micotoxinas se encuentran con mayor frecuencia como mezclas naturales capaces de alterar la función inmunitaria mediante interacciones aditivas o sinérgicas, como se ha descrito para combinaciones como aflatoxina y toxina T-2 o deoxinivalenol (DON) y ácido fusárico (Akinmoladun et al., 2025b).

El inicio retardado de la micotoxicosis dificulta aún más establecer la relación entre la causa (pienso contaminado consumido semanas antes) y el efecto, haciendo que el diagnóstico retrospectivo sea extremadamente difícil (Khatoon and ul Abidin, 2020).

Se considera que las micotoxinas ejercen sus mayores efectos sobre los tejidos linfoides asociados a las mucosas, especialmente los del tracto gastrointestinal y respiratorio, antes de ser absorbidas y posteriormente metabolizadas de forma sistémica (Oswald et al., 2005).

Cuando la fibrosis hepática, el daño tubular renal, la atrofia de los órganos inmunitarios o las lesiones del aparato reproductor llegan a manifestarse clínicamente, el daño subyacente suele ser ya extenso e irreversible (Awuchi et al., 2022).

La susceptibilidad entre especies e individuos enmascara el patrón

En rumiantes, se ha demostrado que las micotoxinas inducen estrés oxidativo, hipoxia e inmunosupresión.

Evidencias recientes también sugieren que pueden favorecer la senescencia celular, lo que podría contribuir a sus efectos inmunomoduladores.

En rebaños con animales de diferentes edades, algunos individuos pueden mostrar signos clínicos evidentes, mientras que otros permanecen aparentemente sanos, haciendo que el cuadro clínico global sea inconsistente y difícil de atribuir a una única causa subyacente (Whitlow and Hagler, 2010).

Los rumiantes jóvenes, cuyo rumen aún no está completamente desarrollado, son considerablemente más susceptibles a la micotoxicosis que los adultos.

Del mismo modo, las vacas lecheras de alta producción, que trabajan cerca de sus límites fisiológicos, son más vulnerables que los animales con menores niveles de producción (Mostrom and Jacobsen, 2020).

Se ha demostrado que la exposición experimental de terneros a bajas concentraciones de aflatoxina y fumonisina favorece los brotes asociados a STEC, poniendo de manifiesto el papel de las micotoxinas en la patogénesis bacteriana (Baines et al., 2013b).

Las pérdidas económicas se acumulan antes de que nadie las detecte

La contaminación del pienso por micotoxinas puede provocar importantes pérdidas económicas debido a la reducción de la eficiencia de conversión alimenticia, el aumento de la mortalidad, los trastornos reproductivos y la transferencia de residuos tóxicos a la carne, lo que supone un riesgo potencial para la salud del consumidor (Goda et al., 2025).

Las explotaciones pueden sufrir semanas o incluso meses de micotoxicosis subclínica, lo que se traduce en importantes pérdidas económicas antes de que se identifique la causa subyacente.

Cuando se realiza el análisis del pienso, este puede haber sido ya consumido, sustituido o diluido con lotes limpios, haciendo que la confirmación del origen original de la contaminación sea extremadamente difícil (Goda et al., 2025).

Consecuencias clínicas de la micotoxicosis en los animales de producción

Las micotoxinas comprometen de forma constante la salud y la productividad de los animales mediante:

  • Reducción de la producción y la calidad de la leche.
  • Compromiso del crecimiento y del rendimiento productivo.
  • Alteración de las características de la canal.
  • Deterioro del rendimiento reproductivo.
  • Supresión de la función inmunitaria.
  • Favorecimiento de la transferencia de residuos tóxicos a la leche y la carne.

Impacto sobre la producción, la composición y la seguridad de la leche

La exposición a múltiples micotoxinas en rumiantes reduce la producción de leche y altera su composición, incluidos el contenido de grasa, proteína, lactosa y sólidos totales, especialmente en ovejas y cabras expuestas simultáneamente a aflatoxina B1, ocratoxina A y zearalenona (Akinmoladun et al., 2025a).

También se han descrito efectos adversos similares en el ganado lechero, como la reducción del consumo de alimento, la alteración de la fermentación ruminal, el deterioro del rendimiento reproductivo y la disminución de la productividad (Gallo et al., 2022; Kemboi et al., 2020; Kolečkář, 2024).

La aflatoxina B1, ingerida a través de piensos contaminados, se metaboliza a aflatoxina M1, la principal micotoxina contaminante detectada en la leche a escala mundial (Kemboi et al., 2020).

Otras micotoxinas, como las fumonisinas, la ocratoxina A, los tricotecenos y la zearalenona, también pueden transferirse a la leche, especialmente cuando las condiciones de almacenamiento de los piensos son inadecuadas (Becker-Algeri et al., 2016; Kemboi et al., 2020).

La exposición prolongada a bajas concentraciones de micotoxinas suele provocar micotoxicosis subclínica en lugar de enfermedad aguda, pero aun así compromete la producción y la calidad de la leche, así como la seguridad alimentaria (Conte et al., 2020).

Efectos sobre el crecimiento, las características de la canal y la seguridad de la carne

Las micotoxinas comprometen el crecimiento, la eficiencia de conversión alimenticia y la calidad de la canal en cerdos y rumiantes al reducir el consumo de alimento, provocar daño orgánico y alterar los procesos metabólicos (Akinmoladun et al., 2025a; Guerrini and Tedesco, 2023).

Las micotoxinas y sus metabolitos pueden acumularse en el hígado, los riñones, los músculos y otros tejidos, especialmente en animales jóvenes y en aquellos criados en sistemas de pastoreo, lo que supone un riesgo potencial para la salud del consumidor (Guerrini and Tedesco, 2023; Tolosa et al., 2021).

La co-contaminación de los piensos con múltiples micotoxinas es frecuente, y estas suelen actuar de forma aditiva o sinérgica, exacerbando el retraso del crecimiento y el daño orgánico, incluso cuando la concentración de cada micotoxina individual se mantiene por debajo de su límite reglamentario (Akinmoladun et al., 2025a; Lach and Kotarska, 2024).

Efectos sobre la susceptibilidad a las infecciones y el fracaso de la vacunación

En terneros, la aflatoxina aumenta la susceptibilidad a la infección por Escherichia coli enteropatógena (EPEC) (Baines et al., 2013a).

Además, las alteraciones en la proliferación de los linfocitos y en la producción de citocinas pueden ayudar a explicar la reducción de la eficacia vacunal observada in vivo (Pierron et al., 2016).

Las interacciones sinérgicas entre las micotoxinas y los virus que afectan al ganado también han sido ampliamente documentadas en porcino (Gan et al., 2022; Gan et al., 2018).

Efectos sobre la reproducción

Las micotoxinas comprometen el rendimiento reproductivo de los animales de producción, existiendo la evidencia más sólida para la zearalenona en porcino.

Otras evidencias, aunque menos amplias, indican que las micotoxinas también pueden causar embriotoxicidad, disfunción gonadal y alteraciones endocrinas en cerdos, bovinos y ovinos (Yang et al., 2020).

La exposición simultánea a múltiples micotoxinas parece exacerbar los trastornos reproductivos, especialmente en porcino y bovino, aunque los datos de campo sobre las relaciones dosis-respuesta siguen siendo limitados (Akinmoladun et al., 2025a).

  • La zearalenona es la micotoxina reproductiva mejor caracterizada en los animales de producción. Ejerce efectos estrogénicos e induce alteraciones funcionales y morfológicas del aparato reproductor, especialmente en porcino (Cortinovis et al., 2013; Zhang et al., 2018).
  • Otras micotoxinas de Fusarium, como el deoxinivalenol (DON), las fumonisinas, las toxinas T-2/HT-2, la beauvericina y las eniatinas, alteran la función ovárica, el desarrollo embrionario y la función espermática en los animales domésticos, aunque la mayor parte de la evidencia procede de estudios experimentales (Chiminelli et al., 2022).
  • Los tricotecenos, los alcaloides del cornezuelo, las aflatoxinas y las fumonisinas también se han relacionado con un deterioro del rendimiento reproductivo en porcino (Kanora and Maes, 2018). Además, los piensos contaminados pueden reducir indirectamente la fertilidad al disminuir el consumo de alimento asociado a la exposición a aflatoxinas, mientras que la contaminación mixta por Fusarium se ha asociado con un aumento del tamaño del útero y una reducción de las concentraciones séricas de hormona foliculoestimulante en hembras jóvenes (Akinmoladun et al., 2025a).

La evidencia disponible en ganado bovino lechero sigue siendo limitada.

No obstante, tanto los estudios experimentales controlados como las observaciones de campo han relacionado una elevada exposición dietética a zearalenona con abortos, mientras que niveles más bajos de exposición se han asociado con una reducción del peso testicular en los toros y una disminución de la fertilidad en las vacas en lactación (Gnezdilova et al., 2023).

Conclusiones

Las micotoxinas siguen siendo uno de los desafíos más infravalorados en la producción animal, porque su mayor impacto suele ser subclínico, acumulativo y, por tanto, fácilmente pasa desapercibido.

Incluso a bajas concentraciones, la exposición prolongada a una o varias micotoxinas puede comprometer la competencia inmunitaria, el rendimiento reproductivo, el crecimiento y la calidad de los productos, al tiempo que incrementa la susceptibilidad a las enfermedades infecciosas y reduce la eficacia de las vacunas.

La persistencia de las micotoxinas a lo largo de toda la cadena alimentaria, la presencia de micotoxinas enmascaradas y emergentes y la frecuente co-contaminación de los piensos complican aún más su detección, diagnóstico y evaluación del riesgo.

Una gestión eficaz de las micotoxinas no debe basarse únicamente en el cumplimiento de la normativa, sino también en la monitorización continua, una correcta gestión del almacenamiento y de los piensos, y estrategias integradas de prevención destinadas a minimizar los riesgos a largo plazo para la salud, el bienestar, la productividad y la seguridad alimentaria en los sistemas de producción animal.

REFERENCIAS

Akinmoladun, O., Fon, F., Nji, Q., Adeniji, O., Tangni, E., Njobeh, P., 2025a. Multiple Mycotoxin Contamination in Livestock Feed:  Implications for Animal Health, Productivity, and Food Safety. Toxins 17.

Akinmoladun, O.F., Fon, F.N., Nji, Q., Adeniji, O.O., Tangni, E.K., Njobeh, P.B., 2025b. Multiple mycotoxin contamination in livestock feed: Implications for animal Health, productivity, and food safety. Toxins 17, 365.

Authority, E.F.S., Georgia, G., Milen, G., Raquel, G.M., Angelo, M., Alexandros, G., Aurore, C., Clémentine, E., Didier, V., Bernard, B., 2024. EFSA’s activities on Emerging Risks in 2023. Wiley Online Library.

Awuchi, C.G., Ondari, E.N., Nwozo, S., Odongo, G.A., Eseoghene, I.J., Twinomuhwezi, H., Ogbonna, C.U., Upadhyay, A.K., Adeleye, A.O., Okpala, C.O.R., 2022. Mycotoxins’ toxicological mechanisms involving humans, livestock and their associated health concerns: A review. Toxins 14, 167.

Bai, Y., Ma, K., Li, J., Li, J., Bi, C., Shan, A., 2021. Deoxynivalenol exposure induces liver damage in mice: Inflammation and immune responses, oxidative stress, and protective effects of Lactobacillus rhamnosus GG. Food and chemical toxicology 156, 112514.

Baines, D., Sumarah, M., Kuldau, G., Juba, J., Mazza, A., Masson, L., 2013a. Aflatoxin, fumonisin and Shiga toxin-producing Escherichia coli infections in calves and the effectiveness of Celmanax®/Dairyman’s Choice™ applications to eliminate morbidity and mortality losses. Toxins (Basel) 5, 1872-1895.

Baines, D., Sumarah, M., Kuldau, G., Juba, J., Mazza, A., Masson, L., 2013b. Aflatoxin, fumonisin and shiga toxin-producing Escherichia coli infections in calves and the effectiveness of Celmanax®/Dairyman’s Choice™ applications to eliminate morbidity and mortality losses. Toxins 5, 1872-1895.

Becker-Algeri, T., Castagnaro, D., De Bortoli, K., De Souza, C., Drunkler, D., Badiale‐Furlong, E., 2016. Mycotoxins in Bovine Milk and Dairy Products: A Review. Journal of food science 81 3.

Bulgaru, C.V., Marin, D.E., Pistol, G.C., Taranu, I., 2021. Zearalenone and the immune response. Toxins 13, 248. Bullerman, L.B., Bianchini, A., 2007. Stability of mycotoxins during food processing. International journal of food microbiology 119, 140-146.

Chiminelli, I., Spicer, L., Maylem, E., Caloni, F., 2022. Emerging mycotoxins and reproductive effects in animals: A short review. Journal of Applied Toxicology 42, 1901-1909.

Cinar, A., Onbaşı, E., 2020. Mycotoxins: The Hidden Danger in. Mycotoxins and food safety, 43.

Conte, G., Fontanelli, M., Galli, F., Cotrozzi, L., Pagni, L., Pellegrini, E., 2020. Mycotoxins in Feed and Food and the Role of Ozone in Their Detoxification and Degradation: An Update. Toxins 12.

Cortinovis, C., Pizzo, F., Spicer, L., Caloni, F., 2013. Fusarium mycotoxins: effects on reproductive function in domestic animals–a review. Theriogenology 80 6, 557-564.

Dall’Asta, C., Dall’Erta, A., Mantovani, P., Massi, A., Galaverna, G., 2013. Occurrence of deoxynivalenol and deoxynivalenol-3-glucoside in durum wheat. World Mycotoxin Journal 6, 83-91.

Daud, N., Currie, V., Duncan, G., Farquharson, F., Yoshinari, T., Louis, P., Gratz, S.W., 2020. Prevalent human gut bacteria hydrolyse and metabolise important food-derived mycotoxins and masked mycotoxins. Toxins 12, 654.

Ekwomadu, T.I., Akinola, S.A., Mwanza, M., 2021. Fusarium mycotoxins, their metabolites (free, emerging, and masked), food safety concerns, and health impacts. International Journal of Environmental Research and Public Health 18, 11741.

Fink-Gremmels, J., 2008. The role of mycotoxins in the health and performance of dairy cows. The Veterinary Journal 176, 84-92.

Gallo, A., Mosconi, M., Trevisi, E., Santos, R., 2022. Adverse Effects of Fusarium Toxins in Ruminants: A Review of In Vivo and In Vitro Studies. Dairy. 

Gan, F., Hou, L., Xu, H., Liu, Y., Chen, X., Huang, K., 2022. PCV2 infection aggravates OTA-induced immunotoxicity in vivo and in vitro. Ecotoxicology and Environmental Safety 235, 113447.

Gan, F., Zhou, Y., Qian, G., Huang, D., Hou, L., Liu, D., Chen, X., Wang, T., Jiang, P., Lei, X., 2018. PCV2 infection aggravates ochratoxin A induced nephrotoxicity via autophagy involving p38 signaling pathway in vivo and in vitro. Environmental Pollution 238, 656-662.

Gnezdilova, L., Fedotov, S., Muradyan, Z., Rozinsky, S., 2023. Effect of mycotoxins on reproductive and production performance of lactating cows under conditions of intensive production. Veterinariya, Zootekhniya i Biotekhnologiya.

Goda, A.A., Shi, J., Xu, J., Liu, X., Zhou, Y., Xiao, L., Abdel-Galil, M., Salem, S.H., Ayad, E.G., Deabes, M., 2025. Global health and economic impacts of mycotoxins: a comprehensive review. Environmental Sciences Europe 37, 122.

Guerrini, A., Tedesco, D., 2023. Restoring Activity of Milk Thistle (Silybum marianum L.) on Serum Biochemical Parameters, Oxidative Status, Immunity, and Performance in Poultry and Other Animal Species, Poisoned by Mycotoxins: A Review. Animals : an Open Access Journal from MDPI 13.

Gupta, P.K., 2018. Illustrated toxicology: with study questions. Academic Press. Healey, V., 2025. Foodborne Illnesses. Publifye AS.

Hou, S., Ma, J., Cheng, Y., Wang, H., Sun, J., Yan, Y., 2023. The toxicity mechanisms of DON to humans and animals and potential biological treatment strategies. Critical Reviews in Food Science and Nutrition 63, 790-812.

Hunder, G., Schümann, K., Strugala, G., Gropp, J., Fichtl, B., Forth, W., 1991. Influence of subchronic exposure to low dietary deoxynivalenol, a trichothecene mycotoxin, on intestinal absorption of nutrients in mice. Food and chemical toxicology 29, 809-814.

Kabak, B., 2009. The fate of mycotoxins during thermal food processing. Journal of the Science of Food and Agriculture 89, 549-554.

Kanora, A., Maes, D., 2018. The role of mycotoxins in pig reproduction: a review. Veterinarni Medicina 54, 565-576.

Kemboi, D., Antonissen, G., Ochieng, P., Croubels, S., Okoth, S., Kangethe, E., Faas, J., Lindahl, J., Gathumbi, J., 2020. A Review of the Impact of Mycotoxins on Dairy Cattle Health: Challenges for Food Safety and Dairy Production in Sub-Saharan Africa. Toxins 12.

Khatoon, A., ul Abidin, Z., 2020. Mycotoxicosis–diagnosis, prevention and control: past practices and future perspectives. Toxin Reviews.

Kolečkář, J., 2024. Effect of Silage Quality on the Health and Performance of High-Producing Dairy Cows: A Review. Acta fytotechnica et zootechnica.

Lach, M., Kotarska, K., 2024. Negative Effects of Occurrence of Mycotoxins in Animal Feed and Biological Methods of Their Detoxification: A Review. Molecules 29.

Marin, D.E., Gouze, M.E., Taranu, I., Oswald, I.P., 2007. Fumonisin B1 alters cell cycle progression and interleukin‐2 synthesis in swine peripheral blood mononuclear cells. Molecular nutrition & food research 51, 1406-1412.

Mostrom, M.S., Jacobsen, B.J., 2020. Ruminant mycotoxicosis: an update. Veterinary Clinics: Food Animal Practice 36, 745-774.

Mubarik, Y., Boyetey, S.T., Aikins, A.R., Mutocheluh, M., 2025. Effect of Ochratoxin A (OTA) on the immune system: A systematic review. Toxins 17, 256.

Muñoz-Solano, B., Lizarraga Pérez, E., González-Peñas, E., 2024. Monitoring mycotoxin exposure in food-producing animals (cattle, pig, poultry, and sheep). Toxins 16, 218.

Oswald, I.P., Marin, D., Bouhet, S., Pinton, P., Taranu, I., Accensi, F., 2005. Immunotoxicological risk of mycotoxins for domestic animals. Food additives and contaminants 22, 354-360.

Peles, F., Sipos, P., Győri, Z., Pfliegler, W.P., Giacometti, F., Serraino, A., Pagliuca, G., Gazzotti, T., Pócsi, I., 2019. Adverse effects, transformation and channeling of aflatoxins into food raw materials in livestock. Frontiers in microbiology 10, 2861.

Perdoncini, M.R.F.G., Sereia, M.J., Scopel, F.H.P., Formigoni, M., Rigobello, E.S., Beneti, S.C., Cardoso, F.A.R., Marchi, L.B., da Silva Junior, C.G., Fernandes, P.G.M., 2019. Growth of fungal cells and the production of mycotoxins, In: Cell growth. IntechOpen.

Pestka, J.J., 2007. Deoxynivalenol: Toxicity, mechanisms and animal health risks. Animal feed science and technology 137, 283-298.

Pierron, A., Alassane-Kpembi, I., Oswald, I.P., 2016. Impact of mycotoxin on immune response and consequences for pig health. Anim Nutr 2, 63-68.

Qing, H., Huang, S., Zhan, K., Zhao, L., Zhang, J., Ji, C., Ma, Q., 2022. Combined toxicity evaluation of ochratoxin A and aflatoxin B1 on kidney and liver injury, immune inflammation, and gut microbiota alteration through pair-feeding pullet model. Frontiers in Immunology 13, 920147.

Riet-Correa, F., Rivero, R., Odriozola, E., Adrien, M.d.L., Medeiros, R.M., Schild, A.L., 2013. Mycotoxicoses of ruminants and horses. Journal of Veterinary Diagnostic Investigation 25, 692-708.

Saha Turna, N., Comstock, S.S., Gangur, V., Wu, F., 2024. Effects of aflatoxin on the immune system: Evidence from human and mammalian animal research. Critical Reviews in Food Science and Nutrition 64, 9955-9973.

Saju, K., Dhanapal, K., 2025. Mycotoxin Contamination 11 in Cardamom (Elettaria cardamomum (L.) Maton). Spices Production to Products: Purity and Authenticity, 170.

Thambugala, K.M., Dayananda, D., Tennakoon, S., Harischandra, H., Jayatunga, P., de Silva, N., Dhanusha, A., Madusanka, S., Daranagama, D.A., Gonapaladeniya, M., Haituk, S., Cheewangkoon, R., 2025. Silent Saboteurs: Decoding Mycotoxins-From Chemistry and Prevalence to Health Risks, Detection, Management and Emerging Frontiers. J Fungi (Basel) 11.

Thapa, A., Horgan, K.A., White, B., Walls, D., 2021. Deoxynivalenol and zearalenone—Synergistic or antagonistic agri-food chain co-contaminants? Toxins 13, 561.

Tolosa, J., Rodríguez-Carrasco, Y., Ruiz, M., Vila-Donat, P., 2021. Multi mycotoxin occurrence in feed, metabolism and carry-over to animal derived food products: A review. Food and chemical toxicology : an international journal published for the British Industrial Biological Research Association, 112661.

Verstraete, F., 2008. European Union legislation on mycotoxins in food and feed: overview of the decision-making process and recent and future developments. Mycotoxins: Detection methods, management, public health and agricultural trade, 77-99.

Whitlow, L., Hagler, W., 2010. Mold and mycotoxin issues in dairy cattle: effects, prevention and treatment. Adv Dairy Technol 20, 195-209.

Yang, C., Song, G., Lim, W., 2020. Effects of mycotoxin-contaminated feed on farm animals. Journal of hazardous materials 389, 122087.

Zhang, G.-L., Feng, Y., Song, J.-L., Zhou, X., 2018. Zearalenone: A Mycotoxin With Different Toxic Effect in Domestic and Laboratory Animals’ Granulosa Cells. Frontiers in Genetics 9.

Zhang, Z., Nie, D., Fan, K., Yang, J., Guo, W., Meng, J., Zhao, Z., Han, Z., 2020. A systematic review of plant-conjugated masked

Prevención de micotoxicosis
Registro